martes, 29 de marzo de 2011

Rusia: del zarismo a la revolución

La finalidad de este mapa conceptual es facilitaros la comprensión de la etapa de la historia rusa comprendida entre los inicios del siglo XX y el desencadenamiento de la revolución de octubre de 1917, que crea el nuevo régimen soviético. Esta revolución pretendió organizar un nuevo modelo político y socioeconómico: el comunismo.


La misma finalidad tienen los siguientes documentales. Se trata de un único documental, obtenido de YouTube, de poco menos de media hora que narra bastante bien toda esta etapa hasta la revolución y que ha sido dividido en tres fragmentos. No obstante, su calidad de visionado no es muy buena.


La situación económica tras la Iª Guerra Mundial

Tras la Iª Guerra Mundial, la situación económica europea era desastrosa. Francia y Gran Bretaña habían salido victoriosas del conflicto pero estaban casi arruinadas y dependían del crédito norteamericano. Alemania debía pagar unas indemnizaciones inmensas que estaban arruinándola, ocasionando la grave crisis hiperinflacionaria de 1923; en diciembre de ese año, un marco de oro llegó a valer 1.000.000.000.000 marcos en billetes (papel). La crisis hacía imposible el pago de las indemnizaciones y socavaba la legitimidad de la nueva república de Weimar, a la que muchos alemanes vinculaban con la crisis y la decadencia.
A esta situación se intentó poner fin con el Plan Dawes de 1924, que aportaba créditos americanos a Alemania para que esta pudiera pagar a sus vencedores y, al mismo tiempo, mejorara su economía.
La conclusión final es que la situación general mejoró a partir de 1924, pero Europa estaba endeudada enormemente con los Estados Unidos; dependencia que la arrastraría irremediablemente cuando en 1929 se desencadenase la Gran Depresión.



viernes, 25 de marzo de 2011

Cinco causas de la insurrección árabe


En el número de marzo de la excelente revista "Le Monde Diplomatique en español" el periodista e historiador Ignacio Ramonet realiza un excelente estudio de las causas de las insurrecciones que están produciéndose en los países árabes. Por su interés la reproduzco entera. Igualmente podéis consultarla en la web de la revista: http://www.monde-diplomatique.es/

Cuáles son las causas del vendaval de libertad que, de Marruecos a  Bahréin, pasando por Túnez, Libia y Egipto, sopla sobre el mundo árabe? ¿Por qué motivos estas simultáneas ansias de democracia se expresan precisamente ahora?
A estas dos preguntas, las respuestas son de diversa índole: histórica, política, económica, climática y social.

1. Histórica. Desde el final de la Primera Guerra Mundial y la implosion del Imperio otomano, el interés de las potencias occidentales por el mundo árabe (Oriente Próximo y África del Norte) ha tenido dos principales incentivos: controlar los hidrocarburos y garantizar un hogar nacional judío. Después de la Segunda Guerra Mundial y del traumatismo universal del Holocausto, la creación del Estado de Israel, en 1948, tuvo como contrapartida la llegada al poder, en varios Estados árabes liberados del colonialismo, de fuerzas antisionistas (opuestas a la existencia de Israel): de tipo “militar nacionalista” en Egipto y Yemen, o de carácter “socialista árabe” en Irak, Siria, Libia y Argelia.
Tres guerras perdidas contra Israel (en 1956, 1967 y 1973) condujeron a Egipto y a Jordania a firmar tratados de paz con el Estado judío y a alinearse con Estados Unidos que ya controlaba –en el marco de la Guerra Fría– todas las petromonarquías de la península Arábiga así como el Líbano, Túnez y Marruecos. De este modo, Washington y sus aliados occidentales mantenían sus dos objetivos prioritarios: el control del petróleo y la seguridad de Israel. A cambio, protegían la permanencia de feroces tiranos (Hasán II, el general Mubarak, el general Ben Alí, los reyes saudíes Faisal, Fahd y Abdalá, etc.) y sacrificaban cualquier aspiración democrática de las sociedades.

2. Política. En los Estados del pretendido “socialismo árabe” (Irak, Siria, Libia y Argelia), bajo los cómodos pretextos de la “lucha antiimperialista” y de la “caza de comunistas”, también se establecieron dictaduras de partido único, gobernadas con mano de hierro por déspotas de antología (Sadam Hussein, Al Assad padre e hijo, y Muamar al Gadafi, el más demencial de ellos). Dictaduras que garantizaban, por lo demás, el aprovisionamiento en hidrocarburos de las potencias occidentales y que no amenazaban realmente a Israel (cuando Irak pareció hacerlo fue destruido). De ese modo, sobre los ciudadanos árabes, cayó una losa de silencio y de terror.
Las olas de democratización se sucedían en el resto del mundo. Desaparecieron, en los años 1970, las dictaduras en Portugal, España y Grecia. En 1983, en Turquía. Tras la caída del muro del Berlín, en 1989, se derrumbó la Unión Soviética así como el “socialismo real” de Europa del Este. En América Latina cayeron las dictaduras militares en los años 1990. Mientras tanto, a escasos kilómetros de la Unión Europea, con la complicidad de las potencias occidentales (entre ellas España), el mundo árabe seguía en estado de glaciación autocrática.
Al no permitirse ninguna forma de expresión crítica, la protesta se localizó en el único lugar de reunión no prohibido: la mezquita. Y en torno al único libro no censurable: el Corán. Así se fueron fortaleciendo los islamismos. El más reaccionario fue difundido por Arabia Saudí con el decidido apoyo de Washington que veía en él un argumento para mantener a los pueblos árabes en la “sumisión” (significado de la palabra ‘islam’). Pero también surgió, sobre todo después de la “revolución islámica” de 1979 en Irán, el islamismo político que halló en los versos del Corán argumentos para reclamar justicia social y denunciar la corrupción, el nepotismo y la tiranía.
De ahí nacieron varias ramas más radicales, dispuestas a conquistar el poder por la violencia y la “Guerra Santa”. Así se engendró Al Qaeda...
Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, las potencias occidentales, con la complicidad de las “dictaduras amigas”, añadieron un nuevo motivo para mantener bajo férreo control a las sociedades árabes: el miedo al islamismo. En vez de entender que éste era la consecuencia de la carencia de libertad y de la ausencia de justicia social, agregaron más injusticia, más despotismo, más represión...

3. Económica. Varios Estados árabes padecieron las repercusiones de la crisis global iniciada en 2008. Muchos trabajadores de estos países, emigrados en Europa, perdieron su trabajo. El volumen de las remesas de dinero enviadas a sus familias disminuyó. La industria turística se marchitó. Los precios de los hidrocarburos (en aumento estas últimas semanas a causa de la insurrección popular en Libia) se depreciaron. Simultáneamente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) impuso, a Túnez, Egipto y Libia, programas de privatización de los servicios públicos, reducciones drásticas de los presupuestos del Estado, disminución del número de funcionarios... Unos severos planes de ajuste que empeoraron, si cabe, la vida de los pobres y sobre todo amenazaron con socavar la situación de las clases medias urbanas (las que tienen precisamente acceso al ordenador, al móvil y a las redes sociales)  arrojándolas a la pobreza.

4. Climática. En este contexto, ya de por sí explosivo, se produjo, el verano pasado, un desastre ecológico en una región alejada del mundo árabe. Pero el planeta es uno. Durante semanas, Rusia, uno de los principales exportadores de cereales del mundo, conoció la peor ola de calor y de incendios de su historia. Un tercio de su cosecha de trigo fue destruida. Moscú suspendió la exportación de cereales (que sirven también para nutrir al ganado) cuyos precios inmediatamente subieron un 45%. Ese aumento repercutió en los alimentos: pan, carne, leche, pollo... Provocando, a partir de diciembre de 2010, el mayor incremento de precios alimentarios desde 1990. En el mundo árabe, una de las principales regiones importadoras de esos productos, las protestas contra la carestía de la vida se multiplicaron...

5. Social. Añádase a lo precedente: una población muy joven y unos monumentales niveles de paro. Una imposibilidad de emigrar porque Europa ha blindado sus fronteras y establecido descaradamente acuerdos para que las autocracias árabes se encarguen del trabajo sucio de contener a los emigrantes clandestinos. Un acaparamiento de los mejores puestos por las camarillas de las dictaduras más arcaicas del planeta...
Faltaba una chispa para encender la pradera. Hubo dos. Ambas en Tunez. Primero, el 17 de diciembre, la auto-immolación por fuego de Mohamed Buazizi, un vendedor ambulante de fruta, como signo de condena de la tiranía. Y segundo, repercutidas por los teléfonos móviles, las redes sociales (Facebook, Twitter), el correo electrónico y el canal Al-Yazeera, las revelaciones de WikiLeaks sobre la realidad concreta del desvergonzado sistema mafioso establecido por el clan Ben Alí-Trabelsí.
El papel de las redes sociales ha resultado fundamental. Han permitido franquear el muro del miedo: saber de antemano que decenas de miles de personas van a manifestarse un día D y a una hora H es una garantía de que uno no protestará aislado exponiéndose en solitario a la represión del sistema. El éxito tunecino de esta estrategia del enjambre iba a convulsionar a todo el mundo árabe.  

sábado, 19 de marzo de 2011

La Primera Guerra Mundial


La primera guerra mundial supuso el inicio de las grandes catástrofes bélicas del siglo XX. Inauguró un periodo de inestabilidad política y economica -expansión del comunismo, aparición del fascismo, crisis economica de 1929, crisis de los sistemas democráticos,...- que desembocaría en el gran desastre que fue la Segunda Guerra Mundial.
Cuando finalizó este conflicto bélico, el mundo había cambiado:
  • Europa habia perdido su predominio mundial. 
  • Las nuevas potencias hegemonicas serán, a partir de ahora, EE UU y Japón.
  • El mapa europeo sufrió un traumático cambio; los grandes imperios (austro-húngaro, alemán, ruso y otomano) desaparecieron y dieron lugar a la aparición de numerosos nuevos estados, más pequeños y con nuevos problemas.
  • Había surgido un nuevo modelo de organización social y económica, distinto del capitalismo y enfrentado ideológicamente a él: el comunismo.

Pero hubo una cosa que no cambió: las rivalidades europeas no se solucionaron, a pesar de los millones de víctimas, y resurgirían violentamente en 1939.
Estos breves documentales os proporcionarán una idea general del conflicto:

Fuente: YouTube

Fuente: YouTube

También la última novela de Ken Follet: La caída de los gigantes es una buena lectura  sobre la época del conflicto y los cambios sociales,políticos y económicos que le acompañaron. Algo extensa, eso sí, pues el libro tiene un poco más de mil páginas.

domingo, 6 de marzo de 2011

Las revueltas en el mundo árabe y Europa

Ya hemos dedicado varias entradas a las revueltas que se están produciendo en el mundo árabe. Se trata de procesos históricos positivos porque pretender implantar regímenes democráticos allá donde antes había dictaduras o autocracias. Pero como ya hemos señalado, estos fenómenos también pueden significar un empeoramiento de la situación económica de Europa . Su proximidad geográfica y su dependencia del petróleo y del gas de esta zona la hace especialmente vulnerable.
Algunos analistas ya han hecho previsiones sobre lo que podría ocurrir en caso de que la inestabilidad de la zona se prolongase más tiempo. Y aunque la historia es el análisis del pasado, también nos puede mostrar aquello que es previsible que ocurra. Es solamente una posibilidad pero la prospectiva debe servirnos para prevenir. Cicerón ya lo sabía cuando escribió aquello de Historia magistra vita est en el siglo I antes de Cristo.
El siguiente mapa conceptual sintetiza varias informaciones para esbozar una prospectiva de la situación.

jueves, 3 de marzo de 2011

Imperialismo y aculturación: ayer y hoy

Nueva York: ciudad y mito.
Fotografía de Alfred Aranda

Hablábamos hace poco del imperialismo y señalábamos como una de sus características los procesos de aculturación que las metrópolis ejercieron sobre sus colonias. Esos procesos implicaron la imposición de sus lenguas (inglés, francés, español, portugués,…), de sus valores y costumbres, de su religión, etc.; todo ello se consideraba superior a las respectivas culturas nativas  y su implantación venía casi siempre respaldada por la fuerza militar.
La descolonización de los años cincuenta y sesenta del siglo XX no logró cambiar totalmente este panorama pero al menos permitió subsistir a las culturas locales, aunque siempre en un rol secundario. ¿Pero qué estaba pasando en las antiguas metrópolis?, pues algo curioso. Casi todas ellas estaban inmersas también en otro proceso de aculturación, viviendo en sus carnes una parte de lo que ellas habían aplicado en sus antiguas colonias.
Esa aculturación que padecen las antiguas potencias coloniales europeas proviene ahora de la nueva potencia hegemónica en el mundo occidental, que afianzó su poder durante el período de la Guerra Fría (1947-1991): los Estados Unidos. Esta vez, la aculturación no se hace por la fuerza de las armas sino por el poderío de sus medios de comunicación, de su industria del ocio, de la efectividad de su publicidad, de su vitalidad científica y cultural, y también de la bien vendida idea de que el consumo de sus productos era un camino hacia la libertad. Europa, y después el resto del mundo, padece una eficaz aculturación que sigue perviviendo y que ha hecho de la cultura estadounidense la hegemónica a nivel mundial. Es lo que algunos han llamado the american way of life.


Fuente de la imagen: Novo-Press España


En este excelente blog, http://blogs.elpais.com/the-american-way-of-life/  una serie de periodistas ofrecen sus reflexiones sobre el modo de vida americano. Conviene que lo leáis y saquéis las oportunas conclusiones. Reproduzco a continuación los interesantes párrafos iniciales:

Estados Unidos es un país que a nadie deja indiferente. No hay generación viva para la que Estados Unidos no haya sido punto de referencia, bien como objeto de su admiración o de su odio, bien como meta a alcanzar y modelo a imitar o como obstáculo a sortear y enemigo a batir. Para bien o para mal, Estados Unidos está presente en la vida de cada uno de nosotros, condiciona nuestro progreso, influye en nuestros gobiernos y es determinante en la definición de nuestro futuro. Su poder económico, político y militar no tiene precedentes en la historia de la Humanidad. Su desarrollo científico y cultural ha actuado como fuerza magnética de todo el conocimiento mundial desde hace un siglo.
A diferente escala, cada paso que Estados Unidos da acaba teniendo su reflejo en nuestros propios países. Disfrutamos sus inventos, padecemos sus comidas, nos vestimos y vivimos cada día más al estilo que ellos marcan. Nos emocionamos con sus deportes,importamos sus fiestas y emulamos papeles que el cine ha convertido desde hace décadas en parte inseparable de nuestra propia personalidad. Hasta quienes durante años han aborrecido lo que Estados Unidos representa, acceden sin escrúpulos al beneficio que sus grandes universidades y sus avanzados hospitales son capaces de prestar.


Fuente: Antonio Caño: Estados Unidos, un difícil compañero de viaje. En: http://blogs.elpais.com/the-american-way-of-life/