miércoles, 16 de mayo de 2012

El 15M un año después

Se conmemora estos días el primer aniversario del movimiento 15M. Surgido en mayo del año pasado (véase entradas del 04/04/2011 y del 21/05/2011) suscitó el interés tanto de los estudiosos de las ciencias sociales como de una población avasallada por la situación política y económica de la España de entonces. Se convirtió en la expresión de un malestar que atravesaba todas las sociedades desarrolladas y que no se reflejaba en los tradicionales instrumentos de representación popular: partidos, sindicatos,... De España se extendió al mundo y se le encontraron paralelismos con otros movimientos sociales como el movimiento antiglobalización o la llamada primavera árabe. Todos ellos tienen, en efecto, un valor común: demostrar que mucha gente no acepta como incuestionables determinadas estructuras políticas o económicas.
¿Qué ha ocurrido en este año? Podemos establecer algunos elementos:

  • El 15M sigue siendo un movimiento sin una estructura jerarquizada ni institucionalizada. Se mueve mediante la fácil comunicación que hoy permiten Internet y la telefonía móvil. Y no hay líderes permanentes.
  • Ha logrado incorporar al debate público y político cuestiones que antes estaban fuera de él: las consecuencias humanas de los desahucios hipotecarios y el tema de la dación como solución, la representatividad de las instituciones políticas, los abusos de las élites políticas y económicas.
  • Ha mantenido vivas, en un contexto social de desmovilización y desencanto, algunas reivindicaciones sociales, políticas y económicas.
  • Ya no solamente está constituido por grupos de jóvenes, sino que se le han incorporado gente de todas las edades procedentes además de situaciones sociales y culturales muy diversas.
Su petición de cambios globales, su forma de organización y sus actuaciones, desprovistas de violencia, le sitúan como un movimiento más propio de las sociedades postindustriales en las que las formas de representación política y de actuación económica han de ser forzosamente distintas a las creadas durante las industrializaciones de los siglos XIX y XX.
No obstante, tampoco podemos olvidar que se trata de un fenómeno muy relacionado con la actual crisis económica. Es una de las respuestas sociales que está produciendo la actual recesión; la otra es el auge de los movimientos de extrema derecha que alzan la bandera de la xenofobia. Aunque en absoluto son fenómenos equiparables, sí suponen, ambos, un cuestionamiento de los sistemas democráticos actuales.  
El siguiente documental plantea un interesante estado de la cuestión de este tema. Pudo verse en el programa Informe Semanal de RTVE del 12/05/2012.

domingo, 13 de mayo de 2012

Paralelismos históricos

Antón Costas, catedrático de la Universidad de Barcelona, ha escrito en el diario EL PAÍS de hoy un interesante artículo en el que establece algunos paralelismos entre la situación histórica de la década de los años treinta del siglo pasado en Alemania y la actual situación en Europa. Pretende con ello comprender las razones de la obcecación política de Merkel, actual canciller alemana, en las políticas de control del déficit a toda costa.
Cuando los efectos de la Gran Depresión llegan a Alemania a principios de los años treinta, el canciller Heinrich Brüning adoptó una política económica no intervencionista y defendió la austeridad como la mejor política. Esta política fracasó, tuvo de dimitir y la República de Weimar se hundió, facilitando el ascenso de Adolf Hitler. Nada más acceder al poder, Hitler cambió la política económica al optar por el intervencionismo económico del Estado mediante la inversión en obras públicas y el aumento del gasto militar. Las consecuencias de la llegada del nazismo al poder son conocidas por todos.
De la misma manera, la actual política económica dominante en Europa, partidaria del control del déficit a capa y espada, y enemiga de cualquier intervencionismo estatal (leáse políticas keynesianas) para impulsar la economía, está generando la aparición de grupos políticos cada vez más radicalizados, muchos de ellos de índole racista y xenófoba. Otros grupos comienzan a cuestionar la misma existencia de la UE en los actuales términos. Observamos así cómo la crisis económica se está convirtiendo en una crisis política que puede transformar aspectos importantes de la Europa actual.
La Historia, a veces, teje paralelismos extraños pero ello nos debe servir para aprender de los errores cometidos. Podéis leer el interesante artículo en Scribd: La Sob Redo Sis de Austeridad
Fuente: EL PAÍS, 13/05/2012

sábado, 5 de mayo de 2012

Los nuevos protectorados en Europa

Lucas Papademos, primer ministro griego impuesto por la UE y el FMI

El protectorado era una figura jurídico-política propia del derecho internacional a través de la cual los Estados colonialistas del siglo XIX ejercían una tutela sobre otros territorios que, sin embargo, mantenían algunos aspectos de su soberanía nacional. La tutela se ejercía sobre la defensa, las relaciones económicas y el orden público.
Pensábamos que este tipo de administraciones ya había pasado a la historia pero la realidad actual nos está demostrando que ello no es así. Algunos Estados, situados en la desarrollada y civilizada Europa están siendo sometidos a unas tutelas que nada tienen que envidiar a las del colonialismo del XIX. Países como Grecia o Italia han visto como sus gobernantes legítimos han sido sustituidos por tecnócratas elegidos por las actuales instancias de poder en la UE: Alemania, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo. Los partidos mayoritarios en los respectivos parlamentos han apoyado estos nombramientos.
La consecuencia es que en estos países se aplican las políticas económicas y sociales que dictan los citados poderes, independientemente de los deseos y necesidades de sus ciudadanos, que han dejado de ser sujetos de soberanía para transformarse en meros súbditos. No significa que hayan desaparecido las formas democráticas -mañana hay elecciones en Grecia- pero el poder de los parlamentos se ha reducido a aspectos tangenciales.
Otros países están siendo vigilados de cerca por las autoridades comunitarias y financieras (España, Irlanda, Portugal), también con la aquiscencia de los partidos gobernantes. Todos estos países centran sus esfuerzos en el objetivo que se les ha impuesto: el pago del déficit en unos plazos determinados. Todo lo demás se supedita a ello: sanidad, educación, infraestructuras, pensiones, etc. No importa en bienestar de la población sino que los bancos y fondos financieros cobren. Es la ficción de la democracia; cuando los pueblos no pueden elegir su destino no existe la libertad.
Una parte de Europa se ha convertido en protectorado de la otra. Han resurgido los viejos instrumentos de dominación colonial convenientemente disimulados pero siempre obedientes al capitalismo financiero que es el verdadero centro de poder.
Ante esta situación no es extraño que los extremos políticos, especialmente los fascismos, cobren nuevo auge como se demuestra en la mayoría de las elecciones que se han celebrado en Europa últimamente. La desafección hacia la democracia es un enorme peligro que se cierne sobre Europa.

Sobre el mismo tema se puede leer el siguiente artículo de Ignacio Ramonet, publicado en Le Monde Diplomatique en español del mes de marzo de este año y titulado "Nuevos protectorados"

Nuevos protectorados