viernes, 25 de noviembre de 2016

Globalización: comercio y acuerdos internacionales

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Nota: esta entrada también se ha publicado en mi nuevo blog: sobrehistoria.es  
Una de las características que definen las sociedades actuales es la globalización. Un fenómeno económico pero también político, social y cultural que comenzó a expandirse a partir de la década de los noventa del pasado siglo y a consolidarse ya entrado el siglo XXI Imagen 1].
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1. Creación de Tratados Comerciales Regionales
Uno de los pilares económicos de la globalización es el crecimiento de las relaciones comerciales internacionales. Estas relaciones se sustentan en dos procesos paralelos: la integración económica de diversas regiones mundiales y el aumento de poder de los organismos internacionales encargados de regularlas, básicamente el FMI y la OMC.
La integración económica regional es un proceso iniciado en la segunda mitad del siglo XX y, del cual, la actual Unión Europea fue pionera. Es verdad que las causas de la creación de este espacio económico fueron distintas de otros procesos con idénticos objetivos, pues en Europa la intención primordial fue evitar la repetición de otra guerra a través de la unión económica de países tanto tiempo enemigos.
¿En qué consiste esta integración económica? Normalmente se trata de un proceso mediante el cual dos o más países van eliminando entre ellos las distintas barreras económicas que pudieran tener: aduanas, reglamentaciones, etc. Pero la integración puede llegar también a ser más profunda, estableciendo políticas conjuntas sobre aspectos muy variados -consumo, legislación laboral o social, presupuestos, etc.-. Por tanto existen diversas modalidades de integración.
Las áreas de libre comercio consisten  simplemente en la supresión de obstáculos arancelarios o reglamentarios entre dos o más países para facilitar el flujo de intercambios comerciales. Ejemplos de este tipo de asociación serían la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC o EFTA, por sus siglas en inglés), el Mercado Común del Sur o Mercosur, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA en sus siglas en inglés) o la Comunidad Andina de Naciones (CAN) son ejemplos de áreas de libre comercio.
  • El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA en inglés) es un tratado regional que afecta a los tres países de Norteamérica -México, Estados Unidos y Canadá- y que fue firmado en 1992. Su objetivo es eliminar todas las barreras aduaneras entre los tres países.
  • La EFTA es un tratado que ha ido perdiendo importancia a medida que sus miembros se han ido adhiriendo a la UE. Actualmente solo la forman Suiza, Liechtenstein, Islandia y Noruega.
  • Mercosur es un proyecto de integración circunscrito a América Latina. Creado en 1991 por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay a las que posteriormente se sumó Venezuela (2006) mientras que Bolivia está en proceso de adhesión. Es una área con gran potencial.
  • La Comunidad Andina de Naciones aúna a cuatro países latinoamericanos situados en el marco andino: Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia. Aunque se reconfiguró en 1996, sus antecedentes se remontan a 1969. Es un espacio de libre comercio que busca también ampliar la integración: instituciones comunes, libre circulación de personas, etc.
Las uniones aduaneras son asociaciones de países que además de crear áreas de libre comercio establecen un arancel común frente a terceros. Ejemplos de esta tipología podrían ser la Comunidad Económica Europea en sus fases anteriores a la creación de la Unión o el mismo Mercosur.
La unión económica. Esta forma de asociación significa un mayor grado de integración ya que, además de las políticas comerciales, procura armonizar las políticas económicas de los países miembros así como ampliar el derecho de libre circulación. El mejor ejemplo es el de la Unión Europea que ha llegado a introducir incluso una moneda única.
Aparte de las áreas de integración ya mencionadas existen otras, algunas de ellas particularmente importantes. A continuación vamos a desglosar por continentes las más significativas:
  • EuropaDebemos mencionar el Acuerdo Centroeuropeo de Libre Cambio que actualmente agrupa en exclusiva a los países surgidos de la desmembración de la antigua Yugoslavia, excepto Croacia, y Moldavia. Es factible que conforme estos países vayan acercándose a la UE el tratado pierda vigencia. 
  • África.
    • Acuerdo de Agadir o Tratado de Libre Comercio del Mediterráneo Árabe. Constituye un intento, surgido en 2001, de unir a los países musulmanes del norte de África y del Próximo Oriente para la creación de un área de libre comercio. Actualmente lo forman Marruecos, Túnez, Egipto y Jordania. Las dificultades políticas que atraviesa la región impiden su expansión a otros países.
    • La Comunidad Africana Oriental es una unión aduanera pionera pues fue creada en 1967, agrupando actualmente a Kenia, Uganda, Tanzania, Ruanda, Burundi y Sudán del Sur. Este tratado funciona como una unión aduanera que procura el desmantelamiento arancelario entre sus miembros. Busca también la creación de una moneda única.
  • América.
    • Unasur. Es una agrupación formada en 2011 por doce estados sudamericanos: Perú, Chile, Argentina, Ecuador, Venezuela, Surinam, Guyana, Bolivia, Uruguay, Colombia y Brasil. Paraguay fue excluido en 2012 por un golpe de estado. Su intención es trascender los aspectos económicos para lograr un acercamiento político basado en la democracia y los derechos humanos. Dotar a Sudamérica de peso político propio y alejarse de la tutela norteamericana son también sus objetivos.
    • ALBA. La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América es un bloque económico y político dirigido al ámbito de Sudamérica y Centroamérica creado originariamente por Cuba y Venezuela en 2004 como contraposición al ALCA que patrocinaba Estados Unidos.
    • Alianza del Pacífico. Es un proyecto de integración regional creado en 2012 por Colombia, Perú, Chile y México. Su finalidad es ensamblar las economías regionales mediante el libre comercio y la creación de algunas instituciones económicas comunes.
    • Unión Aduanera Centroamericana. Acuerdo regional firmado en 2007 por Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. Sus objetivos pretenden lograr una armonización arancelaria y la libre circulación de bienes.
  • Asia.
    • ASEAN. La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático se fundó en 1967 en el marco de la Guerra Fría. En la actualidad está formada por diez países: Camboya, Birmania, Laos, Vietnam, Brunei, Tailandia, Singapur, Filipinas, Malasia e Indonesia. Su objetivo fundamental es la creación de una zona de libre comercio mediante un progresivo desarme arancelario.
    • Tratado Comercial del Pacífico (TPP). Se trata de un tratado de libre comercio entre varios Estados de la cuenca del Pacífico -Nueva Zelanda, Australia, Singapur, Chile, Brunei, Canadá, Japón, Malasia, México, Perú, Vietnam y Estados Unidos- firmado en 2016.
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Principales tratados regionales de unión económica o comercial.
Como se puede observar todos los grandes países, por demografía y peso económico -excepto China, más partidaria de acuerdos bilaterales- se encuentran interrelacionados mediante uno o algunos de los acuerdos citados. Esta proliferación es a la vez causa y consecuencia de la mundialización, conformándose como una de sus características más evidentes.
No obstante, van apareciendo nubarrones en el soleado cielo del libre comercio. El triunfo de Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos y el ascenso de fuerzas nacionalistas en Europa que enarbolan un discurso claramente nacionalista y opuesto a cesiones de soberanía y transnacionalismo, hacen presagiar un freno a estas políticas liberalizadoras. De la misma manera, desde la izquierda europea se extiende una creciente oposición a este tipo de tratados -véase las movilizaciones contra el Tratado Trasatlántico de Comercio e Inversión (TTIP por sus siglas en inglés)- a los que acusan de provocar desempleo y descensos salariales con las deslocalizaciones
BIBLIOGRAFÍA.
Anónimo. (s.d.). Integraciones económicas mundiales. Info-Just. Recuperado de: whttp://www.info-just.com/enciclopedia/integraciones_economicas_mundiales.htm
Denis, J. P. (Ed.). (2011). El atlas de las mundializaciones. Valencia: Fundación Mondiplo.
Halimi, S. (2016) Rechazo al libre comercio. Le Monde Diplomatique en español, 247, 1.
Jerez Riesco, José L. (2011). Comercio internacional. Madrid: ESIC Editorial.
Paúl Gutierrez, J. (2016). Integración económica. Expansión. Recuperado de: http://www.expansion.com/diccionario-economico/integracion-economica.html

sábado, 19 de noviembre de 2016

Aproximación al populismo

Fuente: EL PAÍS

La victoria electoral de Trump en Estados Unidos ha servido, entre otras cosas, para poner en la palestra el concepto de populismo. En las tertulias televisivas, en los medios escritos, incluso en análisis más académicos no se duda en calificar al nuevo presidente norteamericano de populista. Pero observamos también que el mismo calificativo se emplea para definir -o acusar- a Podemos, a algunos regímenes políticos de izquierda en Latinoamérica, al Frente Nacional francés o a los grupos xenófobos y nacionalistas que pupulan actualmente por Europa. Es extraño que un mismo concepto sirva para definir situaciones tan variadas.
La utilización política del término, utilizado como forma de desacreditación llena de connotaciones negativas, viene a complicar aún más el uso del concepto. Es cierto que tradicionalmente han predominado los análisis y las definiciones peyorativas del mismo, connotaciones que finalmente han quedado asociadas al término.
Una primera acepción de populismo, de raíz académica, se refiere a aquella ideología que divide la sociedad en dos grupos antagónicos: el pueblo y la élite -los buenos y los malos-. Desde esta dicotomía se enfatiza la soberanía nacional o popular, considerándola como la única fuente de poder capaz de legitimar las actuaciones contra la élite, situada como una parte no integrada en el pueblo. Esta “expulsión” se asemeja a la que hicieron  los revolucionarios franceses de 1789 cuando no consideraron a la nobleza como parte de la nación. Desde esta perspectiva la ideología que fracciona la sociedad puede ser  tanto de izquierdas como de derechas. De hecho, esta división ideológica pasa a un segundo plano siendo la prioridad la división pueblo-oligarquía.
En los momentos actuales y en el marco europeo y norteamericano la élite es identificada como la minoría de dirigentes vinculados a la globalización, a las grandes empresas multinacionales, a los políticos “profesionales”, a los medios de información tradicionales, a los líderes y funcionarios de las instituciones internacionales, etc. Al mismo tiempo, se acusa de populistas a todas las fuerzas políticas que cuestionan total o parcialmente el modelo de democracia liberal o el capitalismo neoliberal..
El historiador argentino Ezequiel Adamovsky en su interesante artículo ¿De qué hablamos cuando hablamos de populismo? expone una breve historia del término y como se ha utilizado históricamente para referirse a realidades muy distintas: bolchevismo, nazismo, macartismo, peronismo, etc. [Ver mapa conceptual]


A partir de los años sesenta y setenta del pasado siglo se fueron concretando algunas características de esta ideología: personalismo, emocionalidad o irracionalidad, unanimismo, etc. En un intento por aclarar el concepto el historiador Ernesto Laclau publicó  una nueva interpretación que venía a incidir más sobre el discurso que sobre la composición política o social de estas fuerzas. Según él era el discurso ideológico y político el que organizaba al pueblo en oposición a las élites dominantes, siendo este el elemento fundamental del populismo, visto como una radicalización de la democracia liberal que busca mayor igualdad. Este uso proporciona al concepto un cariz positivo.
En cualquier caso este término, al convertirse en un arma de desacreditación política, ha perdido su capacidad interpretativa y ha sido vaciado de contenido. No obstante, debemos subrayar algunos matices que aclaran las diferencias entre los populismos de izquierda y los de derecha.
La primera diferencia aparece en la identificación de los problemas y en las políticas que ofrecen para solucionarlos. Así, por ejemplo, para los populistas de derecha uno de los principales problemas es la inmigración mientras que para los populistas de izquierda serían las desigualdades socioeconómicas.
La segunda diferenciación estaría en el mismo concepto de pueblo. Para el populismo de derecha el pueblo vendría definido por la etnia o la religión, para el de izquierda sería la ciudadanía -que incluye a todos los apartados por las élites- el elemento definidor.

BIBLIOGRAFÍA.
      Adamovsky, E. (2015). ¿De qué hablamos cuando hablamos de populismo?. Anfibia. Recuperado de: http://www.revistaanfibia.com/ensayo/de-que-hablamos-cuando-hablamos-de-populismo-2/
      Hermet, G. (2008). Populismo, democracia y buena gobernanza. Barcelona: Ed. El Viejo Topo.
      Laclau, E. (2005). La razón populista. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
      Pérez Colomé, J. (2016). De Trump a Podemos: qué es exactamente el populismo. EL PAÍS. Recuperado de: http://politica.elpais.com/politica/2016/11/14/actualidad/1479150607_282338.html
      Zanatta, L. (2014). El populismo. Madrid: Ed. Katz.