martes, 14 de marzo de 2017

Hambre en África

La entrada se ha publicado anteriormente en mi nuevo blog Sobre Historia: https://sobrehistoria.es/


Periódicamente aparecen en las noticias imágenes terribles de niños o adultos muriéndose de hambre en África. Estos días las hemos podido ver de nuevo anunciando una nueva crisis humanitaria provocada por el hambre, dicen que la peor desde 1945. Las hambrunas, en el continente africano, son, desgraciadamente, un tema recurrente. En realidad podemos afirmar que siempre están ahí, latentes hasta que se intensifican y se convierten en noticia para los medios informativos. Se trata de un problema estructural en algunas regiones del continentes que, no obstante, podría solucionarse si existiese una intención clara de hacerlo.


Distribución de alimentos en Etiopía. Fuente: http://www.dw.com/

La insuficiencia alimentaria no surge por la ausencia de alimentos sino por su mala o imposible distribución y porque estos se han convertido también en objetivo de los movimientos especulativos de los grandes fondos de inversión que buscan exclusivamente el beneficio económico inmediato, lo que ha provocado un constante aumento del precio de los alimentos.

Evolución del precio de los alimentos. Fuente: http://www.worldwatch.org/

Las causas de las crisis humanitarias provocadas por la falta de alimentos son varias. La primera causa del hambre es la pobreza extrema. En los países afectados por las hambrunas el 60 % de la población es pobre, y de ellos aproximadamente la mitad padece pobreza extrema. Los condicionantes naturales suelen no ser favorables -sequías, inundaciones, agricultura de subsistencia- pero no son la principal causa, en ocasiones ni siquiera pueden considerarse tal cosa -Sudán del Sur en un país fértil-. Es la intervención humana la que provoca la tragedia. En este caso son los conflictos bélicos los desencadenantes pero llueve sobre mojado. Mientras que en los últimos años se ha logrado un importante avance en el control de enfermedades endémicas del continente; el número de afectados por el VIH, la malaria o la tuberculosis se ha reducido una media del 35 %, la desnutrición solamente ha bajado un 1 %.

En estos momentos convergen cuatro grandes crisis alimentarias: Sudán del Sur, Yemen, Somalia y Nigeria. Entre las cuatro suman más de 20 millones de afectados. Las cuatro comparten algunos elementos comunes: una sequía prolongada consecuencia del fenómeno meteorológico conocido como El Niño, que afecta normalmente a la zona del Sahel y al sureste del continente, la existencia de conflictos bélicos que provocan gran número de desplazados y desestructuran las sociedades, la incapacidad de los Estados –casi todos fallidos–  para ayudar a sus poblaciones y las dificultades de los organismos internacionales y de las ONG para establecer misiones de ayuda.

Ya hemos mencionado el papel del Niño entre las causas de las actuales hambrunas. Cuando este fenómeno aparece las lluvias sobre las zonas tropicales del África austral disminuyen notablemente. Ello incide más negativamente sobre el Sahel, cuyo proceso de desertización es evidente desde hace décadas; esta transformación  ocurre no solamente por la reducción de la precipitación sino también por su aleatoriedad, lo que dificulta la seguridad de los cultivos y acentúa la precariedad de las poblaciones.

Consecuencias mundiales de El Niño. Fuente: https://www.climate.gov

Un análisis más pormenorizado de cada una de las zonas donde se están produciendo las crisis humanitarias nos permite comprender mejor las distintas casuísticas.

En Nigeria, el área afectada por la hambruna es el noreste del país. Esta es la región donde Boko Haram –grupo yihadista aparecido en el contexto del auge del extremismo islamista en el Sahel– actúa más frecuentemente y donde tienen lugar los principales enfrentamientos con las tropas gubernamentales. Ello provoca la destrucción de aldeas y cosechas, los desplazamientos de poblaciones empobrecidas y la aparición del hambre. El conflicto, además se ha internacionalizado, afectado a Níger, Chad y Camerún; en estas zonas se calcula que el hambre azota a unos 7 millones de personas de los cuales unos 3 millones son desplazados.


El joven país de Sudán del Sur es otro de los afectados por la crisis alimentaria, muy grave en algunas regiones. En este caso la causa principal de la hambruna es la guerra civil desencadenada en el país y que enfrenta a las fuerzas leales al presidente Salva Kiir con las del vicepresidente Riek Machar desde hace tres años; el enfrentamiento ha generado un gran número de desplazados y constituye también un ejemplo de la utilización del hambre como arma de guerra al impedir el acceso de ayuda a determinadas áreas. También la sequía ha contribuido a agravar el problema, siendo el resultado de todo ello la tremenda elevación del precio de los alimentos (un 800 %) y su escasez. En Sudán del Sur se calcula que pueden estar afectadas por el hambre unos siete millones de personas.


Regiones de Sudán del Sur afectadas por la hambruna. Fuente: http://es.globedia.com/

Desde principios de 2017 hay declarada una alerta por hambre en Somalia. La situación comienza a parecerse a la crisis humanitaria que padeció el país en 2011; la extraordinaria sequía del año pasado, que debía de haber sido húmedo, ha empujado a huir a la población civil que ha perdido su ganado y sus escasas cosechas. La situación política es además compleja; Somalia es un estado fallido sumido en una interminable guerra civil y donde el yihadismo islamista es una fuerza importante. La población no puede esperar nada de sus autoridades. Aquí la hambruna afecta a unos 5 millones de personas.

Yemen vive una crisis que tiene su origen en el mismo momento de su creación como Estado (ver entrada: Yemen, la guerra silenciada) y que se prolonga desde entonces. Una guerra civil convertida en un conflicto internacional ha destruido gran parte del país -ciudades, infraestructuras, cosechas,…-, creando una grave crisis humanitaria en la que unos 20 millones de personas necesitan ayuda alimentaria para poder sobrevivir, especialmente la población infantil. El cerco marítimo y aéreo a que está sometido el país impide la llegada fluida de ayuda y la presencia de grupos del Estado islámico dificulta la actuación de las organizaciones humanitarias que pueden distribuir ayuda.

La hambruna en África constituye una verdadera crisis humanitaria. Es un problema, añadido a otros muchos, que ensombrece el porvenir del continente e impide un desarrollo sostenido. Nos enfrentamos a situaciones que se han convertido en un círculo vicioso de difícil solución. Las organizaciones humanitarias de las Naciones Unidas y las ONG puede paliar el problema pero para resolverlo hay que acabar con los conflictos armados, desarrollar estructuras políticas estables y promover una actuación decidida de la comunidad internacional en favor del desarrollo económico de estos países. Si no se actúa, rostros de niños famélicos e imágenes de adultos convertidos en despojos humanos volverán a llamar a la puerta de nuestra conciencia en un futuro no muy lejano.

BIBLIOGRAFÍA.
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