sábado, 6 de mayo de 2017

Los territorios no autónomos: el colonialismo en el siglo XXI


La entrada se ha publicado anteriormente en mi nuevo blog Sobre Historia

https://miradahistorica.com/2017/05/02/los-territorios-no-autonomos-el-colonialismo-en-el-siglo-xxi/ 

El concepto de colonialismo ha caído en un cierto desuso porque ha quedado asociado a procesos históricos propios de los siglos XIX y XX y, en consecuencia, resulta extraño al devenir del siglo XXI. Pero es una falsa apariencia: continúan existiendo colonias. Es cierto que el colonialismo actual poco tiene que ver con el colonialismo que caracterizó los siglos pasados, por ello resulta necesario establecer unos criterios conceptuales que nos permitan saber de qué estamos hablando.
El colonialismo o imperialismo colonial se desarrolló entre finales del siglo XIX y principios del XX. Consistió en la ocupación militar, el dominio político y la explotación económica de un territorio que es controlado por una minoría de funcionarios, militares y empresarios que ejercen el poder sobre una población nativa más numerosa, catalogada como inferior y marginada  de todos los órganos de dirección del territorio. Las relaciones entre metrópoli y territorio colonial tienden siempre a favorecer a la primera en detrimento de la segunda y la finalidad del domino puede ser económica, estratégica o política. Estas características no definen el colonialismo actual.
Nativos africanos rinden pleitesía a las tropas británicas. Finales del s. XIX. Fuente: http://www.occupy.com/
Otro concepto que podría prestarse a confusión utilizándose para explicar el fenómeno que vamos a analizar es el de neocolonialismo. El neocolonialismo implica que la dominación ya no se realiza mediante el control político y militar directo, ya que el territorio ha logrado la independencia de la metrópoli, sino  que la prevalencia se efectúa a través de las relaciones de dependencia económica, dirigidas ahora por las grandes empresas y aplicadas mediante el control de los mercados internacionales. Aunque es cierto que este fenómeno sí continúa mostrándose en la actualidad tampoco lo podemos aplicar al caso que nos ocupa que es bien diferente ya que los territorios en cuestión no son independientes..
Como ejemplo representativo del tipo de relación que nos interesa hemos escogido las colonias que Gran Bretaña aún mantiene bajo su dominio. Este país todavía conserva once de los dieciséis territorios no autónomos reconocidos por la Organización de Naciones Unidas. A estos hay que sumar otros territorios con situaciones jurídicas de distinta índole pero con características políticas, estratégicas y económicas parecidas.
Ya hemos señalado que para intentar comprender este fenómeno no nos sirven los conceptos mencionados antes. Las relaciones entre la metrópoli y la colonia son de índole distinta a las clásicas relaciones coloniales de la misma manera que los derechos y posibilidades sociales, políticas y económicas  de la población de estos territorios son muy diferentes de los que poseían los pueblos colonizados en el siglo pasado. Todas estas colonias se gestionan mediante acuerdos entre la población autóctona y la metrópoli. En estos acuerdos se establece que la presencia británica está representada por un gobernador elegido por la Reina que asume la defensa y las relaciones exteriores, mientras que un parlamento y un gobierno propio llevan a cabo la gestión interna del territorio.
Bandera británica ondeando en Gibraltar.
Fuente: The Telegraph
El listado de estos territorios es el siguiente: Islas Malvinas –incluidas las Islas Sandwich del Sur–, Gibraltar, Anguila, Bermudas; Islas Caimán, Islas Turcas y Caicos, Pitcain, Islas Vírgenes Británicas, Monserrat, Santa Elena –más Ascensión y Tristán de Acuña–, Tokelau y el Territorio Británico del Océano Índico (BIOT). Son enclaves del antiguo imperio colonial británico y, exceptuando Gibraltar, se trata de pequeños archipiélagos esparcidos por el Caribe, el Atlántico Sur, el Océano Índico y el Pacífico. Junto a las islas de Guernsey, Jersey e Isla de Man, situadas estas en el Canal de la Mancha,  conforman los llamados Territorios Británicos de Ultramar.
Territorios coloniales y regiones externas de la UE.
Fuente: Wikipedia
La casuística del interés británico en estos territorios obedece a tres tipos de razones. La primera es de tipo estratégico. Algunos enclaves cuentan con importantes bases militares, navales o aéreas, que resultan imprescindibles para el mantenimiento del status quo  de Gran Bretaña como gran potencia: Gibraltar, Ascensión, Diego García (en el BIOT). Estas bases aportan también una inyección económica destacable a unos territorios que cuentan con escasas riquezas naturales –salvo quizás las Malvinas– más allá de las posibilidades que les da el aprovechamiento turístico.
Submarino nuclear HMS Ambush en Gibraltar. Fuente: http://radiobahiagibraltar.es/
En segundo lugar podemos destacar el interés económico. No se trata de explotar los recursos naturales, muy escasos como ya hemos apuntado; actualmente la mayoría de estos enclaves se han constituido en paraísos fiscales donde han instalado sus sedes infinidad de empresas, bancos internacionales y financieras que mantienen opacas sus operaciones y donde se les aplican tasas impositivas sumamente bajas. Este tipo de empresas han reforzado su papel en la actual economía globalizada.
Gran Bretaña, junto a otros países,  sigue protegiendo las practicas fiscales evasoras de muchas de estas empresas porque su sistema financiero se beneficia con ello. Es lo que ocurre en Gibraltar, Anguila, Bermudas, Guernsey, Isla de Man, Islas Caimán, Islas Turcas y Caicos, Islas Vírgenes Británicas, Jersey, y Monserrat. Como puede observarse la lista de paraísos fiscales bajo dominio británico es larga.  En las Islas Caimán, por ejemplo, con una población de unos 60.000 habitantes tienen su sede  260 bancos, 9.000 fondos de inversión y 80.000 empresas. La presencia de bancos y empresas en estos lugares beneficia también a su población al crear riqueza económica y puestos de trabajo. Estas actividades resultan, en conclusión, muy lucrativas tanto para el territorio como para Gran Bretaña. No existe, por tanto, una oposición de intereses entre metrópoli y dominio sino una conveniencia mutua.
Mapa de los paraísos fiscales. Fuente: EL MUNDO
Paraísos fiscales en el Caribe. Fuente: http://www.cancilleria.gob.ec/
En tercer lugar, el interés británico en mantener bajo su dominio estos territorios tiene también un componente de prestigio político. Abandonar uno de estos enclaves por presiones o mediante el uso de la fuerza es inconcebible porque atentaría contra su rol de potencia democrática. Su control se justifica moral y políticamente en el respeto al deseo de la población. En principio, el argumento es difícilmente rebatible pero se olvida también que una parte importante de la población de esos territorios es británica o tiene esa nacionalidad y que, además, los niveles de vida que poseen se deben a prácticas económicas poco compatibles con los estándares de legalidad y competencia leal, que no serían posibles sin la protección británica. Beneficios que también se perderían en caso de desmantelarse las bases militares británicas. Por ello cuando se ha consultado a la población, los resultados han sido obvios: mantener el estatus actual –referéndums en Malvinas (2013, con el 99,8 % de votos favorables a seguir bajo el dominio británico) y Gibraltar (2002 con el 98,4 % favorable a mantenerlo)–. Estos plebiscitos, además, solamente se han celebrado en los dos únicos enclaves que son reclamados por otros países. Pero esta justificación olvida algo fundamental: que la naturaleza de su existencia es el hecho colonial, aunque este haya variado sus características con el paso del tiempo y constituya ya no una carga sino un beneficio.
Bibliografía.
BBC Mundo. (2010). Lo que queda por descolonizar 50 años después de la resolución de la ONU. Recuperado 1 de mayo de 2017, a partir de http://www.bbc.com/mundo/noticias/2010/12/101213_descolonizacion_aniversario_comite_onu_jp.shtml
Hernández Sandioca, E. (2014). El colonialismo (1815-1873): estructuras y cambios en los imperios coloniales. Madrid: Síntesis.
Hernández Vigueras, J. (2005). Los paraísos fiscales. Madrid: Akal.
Martín, A. (s. f.). Gibraltar y las otras colonias del siglo XXI. Recuperado 28 de abril de 2017, a partir de http://www.20minutos.es/noticia/858799/0/gibraltar/colonias/siglo-XXI/
ONU. (s.f.). Las Naciones Unidas y la descolonización. Recuperado 1 de mayo de 2017, a partir de http://www.un.org/es/decolonization/questions_answers.shtml
Quílez, R. (2012). Territorios no autónomos. Las colonias del siglo XXI. Recuperado 1 de mayo de 2017, a partir de http://www.elmundo.es/especiales/2012/internacional/malvinas/otros-territorios/

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